Architects of the digital society
Es el eslogan de CAPSiDE pero es también una metáfora que encuentro muy interesante. Los arquitectos tradicionales diseñan edificios cuidando el aspecto visual pero asegurando también un aspecto fundamental, el que el edificio aguante de pie una vez construido.
La analogía con el negocio de IT está clara: al diseñar una infraestructura nueva el arquitecto de IT tiene que asegurar que cumplirá con las funciones para las cuales ha sido diseñada. Al arquitecto IT puede que no se le requiera que el diseño quede elegante pero entrarán en cuenta otros criterios que hacen que su trabajo se complique.
A pocos edificios reales se les pide que tengan flexibilidad en el crecimiento y decrecimiento, disponibilidad total, alto rendimiento y demás cosas que si son criterios muy importantes para un arquitecto de servicios IT. De hecho construir una arquitectura IT es buscar un equilibro entre todos esos criterios, equilibro a veces complicado de encontrar dado que muchos criterios son antagonistas entre sí (coste reducido y alta disponibilidad por ejemplo). Otra diferencia fundamental con el arquitecto de edificios es que el trabajo de arquitecto de TI se basa muchas veces en reingeniería de arquitecturas que tenían previamente un uso distinto. El equivalente a “transformar un rascacielos de 100 pisos en una fábrica de cemento” es algo relativamente frecuente en TI pero imposible en arquitectura tradicional.
Como en la construcción tradicional la creación o transformación de arquitecturas de TI debe de seguir algunas reglas básicas si queremos que el edificio quede de pie pero que también se pueda adaptar a las fluctuaciones del negocio al cual da soporte. En efecto muchas veces se olvida que las infraestructuras de TI no son un fin en sí, sino que son un medio muy importante para hacer que el negocio sea más dinámico, eficiente en costes y en resumen más competitivo.
Las reglas básicas deben evitar que se instale el caos en las infraestructuras de las empresas. Cuantas veces desde CAPSiDE realizando auditorías de infraestructura en empresas de tamaño mediano a grande nos encontramos con un panorama bastante desolador: cada aplicación o proveedor de aplicación vino con la implementación de su propia arquitectura “recomendada” creando un bosque de sistemas y aplicaciones totalmente heterogéneo, muy difícil y costoso de administrar y luego de re-estandarizar.
En ciertos casos como en los de absorción o compra de empresas la duplicidad e incompatibilidad de sistemas es algo normal y transitorio, pero a veces este caos se consolida como norma de funcionamiento de la empresa. Gestionar la ineficiencia propia se vuelve entonces la única meta de los gestores de IT de la empresa. Se empeoran todavía más los problemas cuando el crecimiento del negocio pide más a los sistemas de información de la empresa hasta la rotura completa: pérdida de datos, incapacidad de acompañar el negocio, problemas de seguridad, etc. Es en este momento que los gestores de TI tienen la difícil tarea de explicar y justificar frente al negocio como se ha podido crear un foso tan profundo entre los dos mundos.
Para evitar llegar a situaciones tan críticas es fundamental tener en mente algunas reglas básicas:
- No dejar por completo la empresa en manos de los proveedores.
La externalización es en muchos casos un factor positivo que permite a las empresas ser más competitivas, llegar antes al mercado, ahorrar en costes y centrarse en su core business, pero no se puede externalizar sin una definición clara de las funciones a realizar y sin ejercer un control fuerte sobre el proveedor para que siga las normas pactadas. Muchas veces aun siendo básicas esas no se cumplen: documentación de los procesos, SLAs entendibles y medibles, control regular de costes, adaptación a los estándares de TI de la empresa, etc. - El departamento de TI debe de estar presente desde el arranque en todos los proyectos de la empresa porque todos tendrán una repercusión sobre los sistemas de información. Como motor de la empresa las TI deben de ser una pieza clave en todas las decisiones de negocio.
- Se debe de crear y mantener actualizado un plan estratégico de sistema que defina un rumbo claro en el desarrollo de las TI acompañado de una planificación que permita medir su cumplimiento efectivo.
- Definir y mantener una infraestructura de sistemas que permita responder de forma ágil a las necesidades del negocio siguiendo sus propios criterios. No será lo mismo definir una arquitectura de sistemas para una empresa industrial consolidada que para un negocio nuevo en Internet.
- Las personas son como siempre el factor clave pero con la transformación que ha experimentado las TI en los últimos años la calidad de las personas es todavía más un factor crítico de éxito. En especial, el CIO ha pasado de tener un perfil altamente técnico para convertirse en el interlocutor privilegiado del negocio, sabiendo rodearse de las personas adecuadas para facilitar el alineamiento de las TI con las prioridades de la empresa.
En CAPSiDE tenemos la suerte de compartir la realidad del departamento de TI de muchas empresas en sectores muy distintos y desde distintas perspectivas (marketing, ventas, producción, el propio departamento de TI, etc.). Eso nos proporciona experiencias muy diversas y enseñanzas que capitalizamos y usamos para ayudar a mejorar el funcionamiento de los departamentos de TI nuestros clientes.
CAPSiDE: “architects of the digital society”.


